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martes, 23 de abril de 2013

Día del Libro... Libros de Viajes


El diario el país recomienda estos 25 libros de Viajes... (de los cuales sólo he leído 6) Por mi parte los que mas les recomiendo son todos los que puedan encontrar de Paul Theroux, Chatwin y Patrick Leigh Fermor.. Mi consejo es que antes de emprender un viaje consigan un par de libros que hablen sobre el lugar donde planean ir, para luego ustedes mismos puedan hacer su propio relato de viaje, ya que cada viaje es único y completamente personal. No importa cuánto se haya escrito de ese lugar siempre será diferente ante nuestra mirada... Que hermoso no? 2 libros que no se encuentran aquí pero que pondría entre los primeros es "El Coloso de Marussi de Henry Miller" (sobre Grecia) "Into the Wild de Jon Krakauer" (Alaska) y "En el tren del Gallo de Hierro de Paul Theroux" (sobre China)...


 01 El tao del viajero
Paul Theroux. Traducción de Ezequiel Martínez. Alfaguara

 "Deja tu casa. Ve solo. Viaja ligero. Lleva un mapa. Ve por tierra. Cruza a pie la frontera. Escribe un diario. Lee una novela sin relación con el lugar en el que estés. Evita usar el móvil. Haz algún amigo". El escritor estadounidense Paul Theroux (1941) celebró sus 50 años como escritor y viajero reuniendo en un solo libro, El tao del viajero, extractos escogidos de sus obras junto a pasajes de aquellos autores trotamundos que él más ha disfrutado como lector: Henry James, Graham Greene, Andersen, Evelyn Waugh, Dickens, D. H. Lawrence, Mark Twain, Nabokov...


 02 Salvaje Cheryl Strayed. 
Traducción de Isabel Ferrer y Carlos Milla. Roca Editorial

 Un descubrimiento reciente al que ya dediqué una entrada en este blog. Salvaje trata de un viaje interior, del recorrido de mil ochocientos kilómetros que la autora realizó sola y a pie por la cordillera del Pacífico de los EEUU para huir de sus propios demonios. Un libro diferente, conmovedor, ameno y a ratos duro, que gustará a los aficionados a las caminatas y a los amantes de la buena literatura.





03 París insólito Jean-Paul Clébert y Patrice Molinard.
 Traducción de Javier Albiñana. Seix-Barral Hay

 una palabra francesa - flâneur - que define a quienes pasean por una ciudad sin rumbo ni propósito, al vaivén de las mareas de la multitud, demorándose frente a un escaparate o ante "ese brusco y delicioso rebote de un rayo de sol en una vieja piedra", como escribe Cortázar en su cuento ambientado en París Las babas del diablo. Fotógrafos y escritores son especialmente proclives a tener vocación de flâneurs (Baudelaire y Eugène Atget son dos buenos ejemplos), tal vez por eso los dos oficios a menudo aparecen juntos, como ocurre con este París insólito publicado por Seix Barral con textos de Jean-Paul Clébert (París, 1926), escritor y vagabundo por vocación, inédito hasta ahora en español, y fotos de Patrice Molinard (París, 1922), otro urbanita errante que comenzó su carrera como fotógrafo en los mataderos de La Villete. Clébert convierte sus erráticos paseos por los bajos fondos de la capital francesa en viajes épicos y conmovedores: "Para no morirse de hambre en París se requiere cierta conjunción de cualidades, mente abierta, ojo husmeador, oído avizor, nariz alerta, pierna ligera y cierto desprecio a la propiedad personal".



 04 Cinco viajes al infierno Martha Gellhorn.
 Traducción de Ana Guelbenzu. Altaïr

 Heterodoxos Martha Gellhorn no quiso ser “una nota a pie de página en la vida de otro". Por eso se divorció de Hemingway, con quien estuvo casada cinco años. Conocida como reportera de guerra, en Cinco viajes al infierno, publicado por Altaïr dentro de su colección Heterodoxos, se nos revela como una escritora de viajes con agudo sentido del humor. El libro recoge sus cinco mejores viajes con peores experiencias: por una China en guerra en compañía de Ernest Hemingway; una errática singladura por el Caribe en busca de submarinos alemanes; su travesía por África de Oeste a Este; su estancia en la isla de Creta, y una complicada toma de contacto con la Unión Soviética de Stalin.



05 Los trazos de la canción Bruce Chatwin. 
Traducción de Eduardo Goligorsky.

Península El paisaje de Australia está recorrido por historias que se entrecruzan. Una roca, una garganta, una montaña, un lago, cualquier accidente geográfico es un punto de una larga línea narrativa. Sobre esta idea, en la que se sustentan los mitos de los aborígenes, escribió Bruce Chatwin Los trazos de la canción, un libro sobre Australia que es al mismo tiempo un apasionado elogio de la vida nómada.





06 Sírvase de inmediato MFK Fisher. 
Traducción de Marcelo Cohen Levis Chokler. Anaya & Mario Muchnik

 Los placeres de la mesa van a menudo asociados a los viajes, y ambos tienen en la escritora norteamericana MFK (Mary Frances Kennedy) Fisher a una de sus más brillantes cronistas. En Sírvase de inmediato, su primer libro, de 1937, editado en España por Anaya & Mario Muchnik, la autora de Cómo cocinar un lobo y de Dos ciudades de la Provenza habla de las virtudes y los pecados del restaurante, ese sitio al que vamos a cenar cuando tenemos dinero. Seguro que Alberto Chicote, el chef de Pesadilla en la cocina, se lo ha leído.



07 El pez escorpión Nicolas Bouvier. 
Traducción de Glenn Gallardo. Altaïr. Colección Heterodoxos

 En junio de 1953, el escritor suizo Nicolas Bouvier (1929-1998) partió de Ginebra en un viaje por carretera a través de los Balcanes, Turquía, Irán y Pakistán hasta llegar a Kabul. Lo cuenta en Los caminos del mundo (Península). En 1955, tras dos años en ruta, pasó siete meses en Ceilán (la actual Sri Lanka) a la espera de unos permisos que le permitieran continuar su periplo. Alojado en un hotel de mala muerte, enfermo, casi sin dinero y con un manual de entomología como único compañero de viaje, su estancia en la isla del Índico se convirtió en una experiencia alucinada y febril que Bouvier tardó décadas en contar por escrito. El resultado es El pez escorpión, un libro de culto que se publicó por primera vez en 1982, editado por Altaïr dentro de su colección Heterodoxos.




 08 En la Barrera Gabi Martínez. 
Altaïr Gabi Martínez (Barcelona, 1971)

 aprovechó su primer InterRaíl para conocer a los escritores Paul Bowles y Mohamed Chukri en Marruecos. Desde entonces no ha parado de viajar y de escribir. Su último libro, En la Barrera, reconstruye un viaje por la costa de Queensland, en el oeste de Australia. Los más de dos mil kilómetros de arrecifes coralinos de la Gran Barrera son la excusa, el hilo con el que el autor de Sudd y Solo para gigantes cose historias, retazos de conversaciones, pinceladas, paisajes, fragmentos de libros: una original forma de contar Australia que bebe de Los trazos de la canción, de Chatwin. Y como sugiere la cita de Haruki Murakami que abre el libro, “poco a poco se va formando una realidad vinculada a los detalles, de la misma manera que la fricción de unas piedras, de unas maderas, produce al final calor y fuego”.



09 Huesos Sagrados Peter Manseau
 Traducción de Ignacio Villaró. Alba Editorial

 Un santo para chuparle los dedos. No me busques las costillas. Por un quítame allá esos pelos. Con uñas y dientes. Son algunos de los capítulos de Huesos sagrados (Rag and Bone, piltrafa y hueso, en el título original en inglés). Un recorrido por las reliquias de las religiones del mundo , del escritor y periodista estadounidense Peter Manseau. Un libro de viajes que no trata de obras de arte, paisajes ni monumentos, sino de "dedos desmembrados, de astillas de tibia, de mechones de pelo robados, de restos carbonizados de cajas torácicas y, en fin, de un caótico enjambre de despojos humanos".



 10 La máscara de África V. S. Naipaul
Traducción de Flora Casas. Mondadori

 "Yo esperaba que las prácticas mágicas variaran significativamente en la gran extensión de África. Pero no fue así. En todas partes, los adivinos querían tirar los huesos para interpretar el futuro, y la idea de la energía, a la que se accedía mediante el sacrificio ritual de partes del cuerpo, era una constante". De Uganda a Sudáfrica, V. S. Naipaul indaga en las creencias de África para luego aclarar: "En el continente las realidades políticas son tan abrumadoras que no pueden obviarse".





 11 ¿Qué hago yo aquí? Bruce Chatwin. 
Traducción de Alberto Cardín. Ediciones El Aleph

 “¿Qué hago yo aquí?" La frase que escribió Rimbaud a su casa en una carta desde Etiopía es la pregunta recurrente en algún punto de cualquier trayecto. El británico Bruce Chatwin la tomó prestada para el título de su libro póstumo, que dejó terminado poco antes de su muerte, en 1989. ¿Qué hago yo aquí? es su libro más íntimo, una maravillosa selección personal de relatos, semblanzas y crónicas de viaje donde cabe toda la ironía y también todo el desencanto.



12 Nadadores en el desierto Ladislaus E. Almasy. 
Traducción de José Luis Gil Aristu. Península

 El título hace alusión a las bellas pinturas rupestres halladas por el aventurero húngaro conde Almásy (1859-1951) en Uadi Sura, el valle de las Imágenes, un remoto rincón del Sáhara. Basándose en Herodoto, Almásy se lanzó a la búsqueda del oasis de Zarzura, de la legendaria Ciudad de Bronce y del ejército persa del rey Cambises, tragado por una tormenta de arena cuando intentaba conquistar el oasis egipcio de Siwa. A diferencia del personaje interpretado por Ralph Fiennes en El paciente inglés, la película basada en su vida y en la que se comporta como un consumado seducto, a László Almásy sólo se le conocieron tres pasiones: el desierto, los coches y los aviones.



 13 El Nilo. Cartas de Egipto Gustave Flaubert. 
Traducción de Elisabeth Falomir Archambault. Gadir

 "¿No tengo acaso todo lo que hay que envidiar en el mundo? Independencia, la libertad de mi fantasía, mis 200 plumas talladas y el arte de poder usarlas", escribe Gustave Flaubert a su madre al comienzo del viaje de nueve meses por Egipto que emprendió en 1849 en compañía de su amigo el fotógrafo Máxime Du Camp, autor del primer retrato de la Esfinge. En un tono más desenfadado e íntimo que el que emplea en sus novelas -Madame Bovary, La educación sentimental -, Flaubert desgrana minuciosamente los detalles de la travesía. Describe la grandeza de las ruinas, el esplendor solar del desierto, las para él insólitas costumbres locales, mientras lee fragmentos de la Odisea y se deja llevar por la calma y voluptuosidad de Oriente. Esta edición de Gadir recoge esa correspondencia, inédita en español, junto con algunas de las fotografías en blanco y negro que tomó Du Camp.


 14 Mani. Viajes por el sur del Peloponeso Patrick Leigh Fermor.
 Traducción de Agustina Luengo Ferradas. Acantilado

 En El tiempo de los regalos y Entre los bosques y el agua, ambos publicados por Península, el escritor británico Patrick Leigh Fermor (1915-2011) nos regalaba algunas de las páginas más hermosas de la literatura nómada, sobre el viaje a pie de un joven de 19 años, en 1933, por una Europa crepuscular y al borde del desastre. Muchos años después de aquel viaje iniciático en el que descubrió el amor y la vida, Patrick Leigh regresó a Grecia, donde había luchado contra los nazis al frente de un grupo de la resistencia, para escribir Mani. Viajes por el sur del Peloponeso, un libro que Robert D. Kaplan considera "la más alta cima de la literatura de viajes en inglés".


 15 Cenar a las tantas. Viajes de un inglés por las gastronomías de España Paul Richardson. 
Traducción de Francisco Rodríguez de Lecea. Edhasa

 A finales de los años ochenta, en Londres, la sola idea de un chef en España parecía extraña, si no un oxímoron. En la estela de la nouvelle cuisine, la creatividad en la cocina de restauración seguía siendo un terreno esencialmente francés, mientras que la cocina popular más valorada en aquella época era sin duda la italiana y la vanguardia gastronómica más activa se situaba en California. España, sencillamente, no existía". El inglés Paul Richardson, periodista gastronómico residente en España desde hace dos décadas, justifica así el asombro, durante una feria de alimentación en Madrid, ante lo que entonces se empezaba a conocer como Nueva Cocina Española: "Aquel día de finales de primavera inundado de luz y de sol, había calidez y color en todo lo que vi y en todo lo que probé". Un descubrimiento que habría de transformarse en pasión, y que arranca mucho antes, durante un verano InterRail en su época de estudiante y el descubrimiento de la exótica costumbre española de "cenar a las tantas". "Para mí, acostumbrado al árido aislamiento de mi educación británica, fue toda una revelación. No tenía idea de que fuera posible pasarlo tan bien"




16 Tren fantasma a la Estrella de Oriente Paul Theroux.
 Traducción de Miguel Martínez-Lage. Alfaguara.

 "El pasado al que no se retorna forma siempre un bucle en los sueños que uno tenga. La memoria también es un tren fantasma. Muchos años después uno sigue meditando sobre aquel rostro tan bello que entrevió un instante en un país lejano [...], o bien sobre el ruido de un tren en la noche, con esa nota precisa y musical que dan los silbatos de los trenes, una tercera que mengua en la oscuridad mientras uno va tumbado en el tren, desplazándose por el mundo como lo hacen los viajeros, en el vientre de la ballena". Con Tren fantasma a la Estrella de Oriente, publicado por Alfaguara, el escritor estadounidense Paul Theroux (Medford, Massachusetts, 1941) regresa más de treinta años después a los escenarios de El gran bazar del ferrocarril , el libro con el que inició una trilogía sobre los viajes en tren que continuaría en El viejo Patagonia Exprés (1979) y En el gallo de hierro (1986).




 17 Mal de altura Jon Krakauer.
Traducción de Luis Murillo Fort. Ediciones B y Desnivel.

 También traté en este blog sobre Jon Krakauer (Into the wild), publicado en español como Mal de altura (Ediciones B, 1999; Desnivel, 2008), un libro fascinante cuya lectura me dejó sin resuello, como una ascensión al Everest sin oxígeno. Porque de eso trata: es una crónica novelada de la tragedia que ocurrió el 10 de mayo de 1996 en la montaña más alta del mundo (8.848 metros) cuando los miembros de tres expediciones comerciales –Krakauer formaba parte de una de ellas– fueron sorprendidos por una fuerte tormenta mientras descendían de la cima.




 18 Los perros ladran Truman Capote. 
Traducción de Damià Alou. Anagrama y Quinteto.

 Los buenos libros de viajes a veces no son libros de viajes. Entre los cuentos y crónicas de Truman Capote recogidos en libros como Los perros ladran o Música para camaleones (Anagrama) están algunas de las mejores páginas viajeras, como esta descripción del otoño en Sicilia: “Y llegó el otoño, y en él estamos: un viento que suena como una pandereta, un fantasma de humo que se mueve entre los árboles amarillos. Ha sido un buen año para la uva; flota dulce en el aire el aroma de la uva caída en el mantillo de las hojas, vino nuevo. Las estrellas aparecen a las seis; sin embargo, no hace demasiado frío, y podemos tomar un cóctel en la terraza y contemplar, a la viva luz de las estrellas, las ovejas, con su cara de Buster Keaton”.




 19 Por el mar de Cortés John Steinbeck. 
Traducción de María Teresa Gispert. Península

 A John Steinbeck siempre le tiró el sur, la frontera. Con un amigo biólogo se embarcó en un sardinero en 1950 y recorrió el litoral del golfo de California. El mar le atrapó y él se entregó a cantar un tipo de vida que ya le fue imprescindible en relatos como Por el mar de Cortés o La perla, un cuento conmovedor sobre los buscadores de madreperlas de la bahía de La Paz, al sur de la península de Baja California, llevado al cine por el mexicano Emilio Fernández.





 20 Un viaje en dhow, La tribu que crucificó a Jesucristo y otros relatos Norman Lewis. 
Traducción de Nuria Salinas Villar. Altaïr.

Desde su debú con Nápoles, 1944, el británico Norman Lewis (1908-2003) fue una voz excepcional entre los escritores de su generación por su mirada llena de humanidad, su discreción y su conciencia social. Una buena persona, para entendernos. Altaïr publica la tercera entrega de sus crónicas de viaje, textos cortos que escribió para diversos periódicos y revistas. Incluye artículos como La tribu que crucificó a Jesucristo (1983), donde Lewis se adelanta a uno de sus libros más polémicos - Misioneros (Herder, 1988)- y comienza a denunciar los métodos empleados por Misión Nuevas Tribus y otras sectas evangelistas de Estados Unidos para convertir mediante el miedo a los nativos de América Latina. En este caso, los panares de Venezuela, con tretas como reescribir las escrituras implicando a los indígenas en la crucifixión: "Los panares mataron a Jesucristo / porque eran malvados. Matemos a Jesucristo, / dijeron los panares". Y describiendo la venganza de Dios sobre tal atrocidad: "Dios exterminará a los panares / arrojándolos al fuego. / Es un fuego inmenso. / Voy a arrojar a los panares al fuego, dijo Dios".




 21 Trilogía mediterránea Lawrence Durrell. 
Román A. Jiménez y Floreal Mazía. Edhasa.

 Buena parte de la obra de Lawrence Durrell (Jullundur, India, 1912-Sommières, Francia, 1990) está ambientada en el Mediterráneo, un espacio geográfico que el autor del Cuarteto de Alejandría, su novela más conocida, reinventa hasta hacerlo suyo. Entre 1937 y 1940, Durrell vive en Corfú. Allí, arropado por la bondad del mar y del paisaje, escribe La celda de Próspero, un evocador diario repleto de imágenes y reflexiones sobre la isla, sus habitantes y los amigos que le acompañan. La obra pertenece a la trilogía que el autor británico dedicó a las islas del Mediterráneo, y que completan Limones amargos, sobre el convulso Chipre de los años cincuenta, y Una venus marina, que trata de Rodas.



 22 Viajar Herman Melville.
 Traducción de Elisabeth Falomir. Ediciones Gadir.

 Además de marinero y escritor, Herman Melville (1819-1891) fue profesor, granjero, inspector de aduanas y conferenciante. De esta última y poco conocida faceta del autor de Moby Dick, Benito Cereno y Bartleby, el escribiente, nacen los tres deliciosos textos, unidos por el hilo conductor de viajes, que constituyen este libro: Viajar, Los Mares del Sur y Estatuas de Roma. Al comienzo de su primera conferencia, Melville explica los requisitos que debe reunir el trotamundos: "Para ser un buen viajero y obtener del viaje verdadero placer son necesarias varias condiciones. La primera consiste en ser joven y despreocupado, dotado de talento e imaginación: si se carece de estas virtudes, es mejor quedarse en casa".




 23 Manhattan, la historia secreta de Nueva York Russell Shorto
 Traducción de Marta Pino Moreno. Duomo.

 La ciudad de los rascacielos resurge desde sus raíces, cuando Nueva York se llamaba Nueva Amsterdam y ocupaba el extremo sur de la isla de Manhattan. De aquella época, que solo merece unas líneas en los libros oficiales de historia, quedan algunos topónimos -Brooklyn, Harlem, Yonkers, Staten...- y la novela Historia de Nueva York (1809), de Washington Irving. A partir de los archivos olvidados de la colonia holandesa del siglo XVII, el periodista e historiador Russell Shorto escarba en los desconocidos 40 primeros años de la ciudad, desde su fundación por los holandeses en 1625 hasta la llegada de los ingleses en 1664.




 24 En busca de las fuentes del Nilo Tim Jeal.
 Traducción de Teófilo de Lozoya y Juan Rabasseda. Crítica.

 La azarosa búsqueda de las fuentes del Nilo, una aventura que, entre 1856 y 1876 ocupó a siete grandes exploradores –Burton, Speke, Grant, Baker, Florence von Sass, Stanley y Livingstone- en arriesgadas expediciones por el interior de África, vuelve a las librerías en un exhaustivo libro del novelista y biógrafo Tim Jeal (uno de los mayores expertos en materia de exploraciones africanas) que acaba de editar Crítica.




 25 En las antípodas Bill Bryson. 
Traducción de Esther Roig i Formosa. RBA

 El libro de viajes más divertido que se ha escrito sobre Australia bien podría titularse 1001 maneras de morir: Bill Bryson no se corta a la hora de enumerar, con su hilarante humor, los peligros que acechan al viajero por las antípodas: desde olas que se llevan a Primeros Ministros en la playa a mortíferas arañas o cocodrilos marinos. No canceléis el billete de avión, también hay cosas buenas: “Los australianos son inmensamente simpáticos (…). La comida es excelente. La cerveza, fría. El sol brilla casi siempre. Hay café en cada esquina. La vida no puede ser mucho mejor que esto".

4º Semana de la Lectura ... y Decur




lunes, 8 de abril de 2013

Biografía de Tolkien.. Parte III y última



La vida de Edith

Durante esta época Edith hacía de ama de casa y tocaba el piano, administró su hogar con suma habilidad y casi lo convirtió en un centro social para los amigos de John. Sin embargo, no solía ir a las fiestas que se celebraban en Oxford, más que nada por falta de ánimos (le daba la impresión de que Oxford era una fortaleza impenetrable). Cuando, más tarde fueron a Leeds (sin Jennie, que se quedó en Oxford), la cosa fue muy diferente: todo el mundo vivía en modestas casas, nadie se preocupaba por las "tarjetas de visita" que se utilizaban en Oxford... en fin, era una vida mucho más sencilla y con menos artificios, que tan poco le gustaban a Edith. Edith se encontraba allí muy feliz e hizo muchas amigas. John consiguió una casa más grande en Darnley Road, en donde contrataron a una criada y a una niñera.




Pero entonces tuvieron que volver a Oxford, John compró una casa sin que Edith la viese, era pequeña, y para colmo de males los chicos mayores habían enfermado de exantema crónico (debido a un peine público del estudio de un fotógrafo), cuyo tratamiento era largo y caro. Una vez se recuperaron fueron a la Dragon School. Edith quedó embarazada de Priscilla, que nació en 1929, pero no se sintió de verdad en su casa hasta el trasladó en 1930 a la casa de al lado. John era bastante tierno y considerado con ella, se preocupaba por los asuntos domésticos y la salud de Edith, y ella también le correspondía (parece ser que tenía unos pocos celos de C.S. Lewis, ya que éste parecía poder alegrar una parte de John que sólo podía ser alegrada por personas de su misma 'especie', y como C.S. Lewis era muy tímido con Edith, ella no lograba comprender qué veía John en él).

A Edith le gustaba que las comidas se sirviesen a su hora en punto, que no se desperdiciase nada, y que los criados cumpliesen diligentemente sus tareas; a menudo se quedaba sola con los

criados, y aunque hizo algunas amistades, aquello no le agradaba demasiado.

John y Edith se preocupaban mucho por la familia y les encantaba hablar y meditar acerca de los detalles de la vida de sus hijos y nietos (en especial se sintieron muy orgullosos cuando Michael ganó la Geoge Medal en la Segunda Guerra Mundial, y cuando John Francis fue ordenado sacerdote).

Toco tu Boca.. Córtazar



Toco tu boca

Toco tu boca, con un dedo toco el borde de tu boca, voy dibujándola como si saliera de mi mano, como si por primera vez tu boca se entreabriera, y me basta cerrar los ojos para deshacerlo todo y recomenzar, hago nacer cada vez la boca que deseo, la boca que mi mano elige y te dibuja en la cara, una boca elegida entre todas, con soberana libertad elegida por mí, para dibujarla con mi mano en tu cara, y que por un azar que no busco comprender, coincide exactamente con tu boca que sonríe por debajo de la que mi mano te dibuja.

Me miras, de cerca me miras, cada vez más de cerca, y entonces jugamos al cíclope, nos miramos cada vez más de cerca y los ojos se agrandan, se acercan entre sí, se superponen y los cíclopes se miran, respirando confundidos, las bocas se encuentran y luchan tibiamente, mordiéndose con los labios, apoyando apenas la lengua en los dientes, jugando en sus recintos donde un aire pesado va y viene con perfume viejo y un silencio. Entonces mis manos buscan hundirse en tu pelo, acariciar lentamente la profundidad de tu pelo mientras nos besamos como si tuviéramos la boca llena de flores o de peces, de movimientos vivos, de fragancia oscura. Y si nos mordemos, el dolor es dulce, y si nos ahogamos en un breve y terrible absorber simultáneo de aliento, esa instantánea muerte es bella. Y hay una sola saliva y un solo sabor a fruta madura, y yo te siento temblar contra mí como una luna en el agua.

Julio Cortázar ( Argentina, 1914- 1984 )
Texto tomado de "Rayuela"





miércoles, 9 de enero de 2013

Lobo Estepario.. Hesse





Recuerdo que tuve mi primer encuentro con este libro hace 6 años atrás.. Fue un encuentro emocionante y a la vez extraño.. No tenía expectativa alguna en él y era mi primer libro de Hesse que leía.. Por lo que había visto de Hesse me percaté enseguida que se trataba de una autobiografía, algo que me atrapó aún más.. (Harry Haller, el protagonista de la novela, se muestra como un personaje difuso peleándose en su fuero interno por querer ser alguien diferente a quién es y no poder serlo. No es sino la propia lucha que Herman Hesse mantuvo consigo mismo a lo largo de su vida. Los encuentros con las mujeres en "El lobo estepario" reflejan la atolondrada vida sentimental de Herman Hesse, el cuál nunca pudo encontrar una estabilidad sentimental, al igual que el protagonista en su obra).

El Lobo Estepario describe a los burgeses como gente que quiere días normales, ni muy malos ni muy buenos. Harry prefiere los días malos antes que los normales porque le hacen sentir vivo, lo que hace que sea un hombre muy valiente. Pero también muy pesimista, porque no espera encontrar un día muy bueno..
 Si tuviera que elegir prefiero rechazar los días normales, en eso me parezco un poco con el personaje.. Aunque en mi caso voy a luchar para evadir los días malos, vendrán muchos, lo sé.. Pero voy a dar todo de mi por aventurarme en encontrar días buenos, no será fácil porque vivimos inmersos en una sociedad que nos dice que la seguridad y la comodidad la tenemos para elegir días normales, los días buenos son para los locos, vagos o aventureros..
En fin, se las recomiendo, es una novela breve pero intensa. Supongo que todos nos hemos identificado en mayor o menor grado con Harry Haller, con su inconformismo, su soledad necesaria y buscada, su sentimiento de incomprensión en el mundo...


Algunas frases de esta maravillosa novela:


 "No estoy contento con ser feliz, no he sido creado para ello, quiero más".

"Eres demasiado exigente y hambriento, el mundo te rechaza, tienes para él una dimensión de más".

"A los verdaderos hombres no les pertenece nada. El tiempo y el dinero pertenece a los mediocres y superficiales"


"Una vida fácil, un fácil amor, una muerte fácil, no eran cosas para mí"

                "El cartel ponía: Entrada sólo para locos, cuesta la razón"

"Siempre hay alguna de esas personas que pide a la vida algo más elevado y a quien no puede satisfacer la insulsez y rudeza del ambiente"


Para leerla Online: 



domingo, 25 de noviembre de 2012

Funes, el Memorioso.. Borges para saborear



Cuento extraído del libro Ficciones, probablemente la mayoría ya lo conozca, aún así se los dejo porque hoy vino a mi mente partes de este cuento y me pareció que tenía que compartirlo... 
Como dijo Borges "Somos nuestra memoria, somos ese quimérico museo de formas inconstantes, ese montón de espejos rotos." 
Por eso sería bueno que algo tan maravilloso como este cuento forme parte de ustedes en sus recuerdos... 

Funes el memorioso

Lo recuerdo (yo no tengo derecho a pronunciar ese verbo sagrado, sólo un hombre en la tierra tuvo derecho y ese hombre ha muerto) con una oscura pasionaria en la mano, viéndola como nadie la ha visto, aunque la mirara desde el crepúsculo del día hasta el de la noche, toda una vida entera. Lo recuerdo, la cara taciturna y aindiada y singularmente remota, detrás del cigarrillo. Recuerdo (creo) sus manos afiladas de trenzado. Recuerdo cerca de esas manos un mate, con las armas de la Banda Oriental; recuerdo en la ventana de la casa una estera amarilla, con un vago paisaje lacustre. Recuerdo claramente su voz; la voz pausada, resentida y nasal del orillero antiguo, sin los silbidos italianos de ahora. Más de tres veces no lo vi; la última, en 1887... Me parece muy feliz el proyecto de que todos aquellos que lo trataron escriban sobre él; mi testimonio será acaso el más breve y sin duda el más pobre, pero no el menos imparcial del volumen que editarán ustedes. Mi deplorable condición de argentino me impedirá incurrir en el ditirambo -género obligatorio en el Uruguay, cuando el tema es un uruguayo. Literato, cajetilla, porteño; Funes no dijo esas injuriosas palabras, pero de un modo suficiente me consta que yo representaba para él esas desventuras. Pedro Leandro Ipuche ha escrito que Funes era un precursor de los superhombres, "un Zarathustra cimarrón y vernáculo "; no lo discuto, pero no hay que olvidar que era también un compadrito de Fray Bentos, con ciertas incurables limitaciones.

jueves, 5 de enero de 2012

La Palabra. Eduardo Galeano

             La palabra...


Estás encerrado, supongamos, penando tus penares, tus penas de verdad, penas del dolor y del horror, y también las otras, tus penas tontas y tantas: estás condenado, supongamos, a pena perpetua, prisionero de la tristeza en celda solitaria, incomunicado y sin visita. Y de pronto, supongamos, aparece una pulga, inesperada, que se pone a practicar piruetas de circo en la palma de tu mano. Una pulga: una palabra. Una palabrita, que llega sin aviso, y juega.
Robert Hass cuenta la historia de un amigo. Él sólo tenía cenizas en el pecho, y una noche decidió que ya no daba más. Subió al puente de San Francisco y trepó por los fierros, para arrojarse a las aguas de la bahía. Y ya iba a tirarse, cuando una palabra apareció, traída por los aires marinos o por quién sabe quién. Era la palabra seafood, que a primera vista nada tiene de raro ni de cómico, pero al amigo de Robert Hass esa palabra le sonó ridícula, y él se detuvo a pensar en lo ridícula que era. En eso estuvo, mientras pasaban los segundos, los minutos. Cuando se quiso acordar, ya había perdido las ganas de suicidarse, y se volvió a la casa. La casa estaba vacía, nadie lo esperaba, pero él estaba vivo.
Pienso en las palabras que podrían salvarme, llegado el caso. A mí, o a otros. Podrían salvar muchas vidas, me parece, se me ocurre, si llegaran a tiempo, palabras como cacofónico, paralelepípedo, chinchulín, pluscuamperfecto, pusilánime…





jueves, 20 de octubre de 2011

Conducta en los Velorios... Córtazar :)


Para revertir un poco el día y darle un toque de humor...


CONDUCTA EN LOS VELORIOS



                        No vamos por el anís, ni porque hay que ir. Ya se habrá sospechado: vamos porque no podemos soportar las formas más solapadas de la hipocresía. Mi prima segunda, la mayor, se encarga de cerciorarse de la índole del duelo, y si es de verdad, si se llora porque llorar es lo único que les queda a esos hombres y a esas mujeres entre el olor a nardos y a café, entonces nos quedamos en casa y los acompañamos desde lejos. A lo sumo mi madre va un rato y saluda en nombre de la familia; no nos gusta interponer insolentemente nuestra vida ajena a ese dialogo con la sombra. Pero si de la pausada investigación de mi prima surge la sospecha de que en un patio cubierto o en la sala se han armado los trípodes del camelo, entonces la familia se pone sus mejores trajes, espera a que el velorio este a punto, y se va presentando de a poco pero implacablemente.

jueves, 2 de junio de 2011

Tolkien.. Parte II

La Primera Guerra Mundial

A finales de verano Inglaterra ya había declarado la guerra a Alemania, y los jóvenes se alistaban por millares (su hermano Hillary se había alistado como corneta), pero John quería quedarse en Oxford hasta graduarse y tenía esperanzas de sacar notas de primera clase. En Oxford, de los pocos estudiantes que quedaban, sólo conocía a C. Cullis, que se había quedado debido a su mala salud; John se alegró mucho cuando descubrió un programa que permitía entrenarse para el ejército sin dejar los estudios y que retrasaba su llamamiento a filas para después de la graduación, y también se alegró cuando vio que su amigo G.B. Smith se encontraba en su mismo grupo. Ambos recibieron la instrucción en el "Officers Training Corps", situado en los parques de la Universidad). Su entusiasmo por Morris le inspiró a adaptar una historia del Kalevala finés al estilo de Morris, y eligió la de Kullervo, que más tarde daría lugar a la historia de Turin, pero su primer ensayo quedó inacabado. Al empezar las vacaciones de Navidad, John viajó a Londres a la nueva casa de C. Wiseman, en Wandsworth, donde se reunieron los miembros del "C.T.B.S."

jueves, 26 de mayo de 2011

Edgar Allan Poe.. El Gato



Otro de mis escritores favoritos... Cuanto disfruto leerte... Un genio sin dudas...




No espero ni pido que alguien crea en el extraño aunque simple relato que me dispongo a escribir. Loco estaría si lo esperara, cuando mis sentidos rechazan su propia evidencia. Pero no estoy loco y sé muy bien que esto no es un sueño. Mañana voy a morir y quisiera aliviar hoy mi alma. Mi propósito inmediato consiste en poner de manifiesto, simple, sucintamente y sin comentarios, una serie de episodios domésticos. Las consecuencias de esos episodios me han aterrorizado, me han torturado y, por fin, me han destruido. Pero no intentaré explicarlos. Si para mí han sido horribles, para otros resultarán menos espantosos que barrocos. Más adelante, tal vez, aparecerá alguien cuya inteligencia reduzca mis fantasmas a lugares comunes; una inteligencia más serena, más lógica y mucho menos excitable que la mía, capaz de ver en las circunstancias que temerosamente describiré, una vulgar sucesión de causas y efectos naturales....

domingo, 22 de mayo de 2011

Hoja de Hierba... Walt Whitman

Hoy volvía caminando hacia mi casa y no podía dejar de sonreír frente al clima otoñal,
el cual es mi estación favorita..
el sonido de las hojas caídas al caminar, buscando el camino donde se amontonen más..
los colores anaranjados y amarillos que sólo puedo observar en estos meses...
esa brizna fresca que roza mi cara y me trae los olores de la mezcla de hojas y lluvia...
en otras palabras... Hoy volviendo a mi casa, me saludó la felicidad...


Hoja de Hierba 

Creo que una hoja de hierba,      
no es menos
que el día de trabajo de las estrellas,
y que una hormiga es perfecta,
y un grano de arena,
y el huevo del régulo,
son igualmente perfectos,
y que la rana es una obra maestra,
digna de los señalados,
y que la zarzamora podría adornar,
los salones del paraíso,
y que la articulación más pequeña de mi mano,
avergüenza a las máquinas,
y que la vaca que pasta, con su cabeza gacha,
supera todas las estatuas,
y que un ratón es milagro suficiente,
como para hacer dudar,
a seis trillones de infieles.        
       
Descubro que en mí,
se incorporaron, el gneiss y el carbón,
el musgo de largos filamentos, frutas, granos y raíces.
Que estoy estucado totalmente
con los cuadrúpedos y los pájaros,
que hubo motivos para lo que he dejado allá lejos
y que puedo hacerlo volver atrás,
y hacia mí, cuando quiera.
Es vano acelerar la vergüenza,
es vano que las plutónicas rocas,
me envíen su calor al acercarme,
es vano que el mastodonte se retrase,
y se oculte detrás del polvo de sus huesos,
es vano que se alejen los objetos muchas leguas
y asuman formas multitudinales,
es vano que el océano esculpa calaveras
y se oculten en ellas los monstruos marinos,
es vano que el aguilucho
use de morada el cielo,
es vano que la serpiente se deslice
entre lianas y troncos,
es vano que el reno huya
refugiándose en lo recóndito del bosque,
es vano que las morsas se dirijan al norte
al Labrador.
Yo les sigo velozmente, yo asciendo hasta el nido
en la fisura del peñasco...

sábado, 30 de abril de 2011

Gracias por todo lo que me enseñaste...



Me enseñó que puedo ser una pesimista y la más esperanzada al mismo tiempo, y que no hay paradoja en ello...

lunes, 11 de abril de 2011

Tolkien... Parte I

Les presento a uno de mis amados escritores... Mi querido Tolkien..
Mi primer contacto, debo decir, fue a través de las películas (aunque me hubiera gustado leer el libro antes)
La primera vez que vi "La Comunidad del Anillo" quedé maravillada.. pero no se compara con la sensación al leer luego la mano de Tolkien describiendo y narrando la historia de Bilbo Bolsón en el Hobbit.
Tal vez fue un escape.. pero la literatura fantástica comenzó a formar parte de mis ratos de ocio y un poco de los otros ratos también.. Descubriendo mundos llenos de personajes extraordinarios que no estaban tan alejados de muchos realidades en las que vivía tanto yo como los que me rodeaban. El hecho de que Tolkien escriba literatura fantástica no significa que sus mundos sean lejanos al nuestro.. La vida del autor fue eco para que su mano narre historias semejantes a lo que el había conocido y experimentado.
Para mi Tolkien no es un escritor más.. Sus libros están plagados de enseñanzas y filosofías que comparto ampliamente, muchas sacadas del mismo evangelio con paralelos extraordinarios.
En este blog quiero darles a conocer este "fantástico" autor, por eso considero importante comenzar con su biografía ya que no existe separación entre lo que una persona ha vivido con lo que tiene que decir en sus escritos, todo lo que uno escribe tiene subjetividad y deposita el sello de su experiencia personal. Más adelante dejaré de a poco (ya que son muchos) sus escritos y pensamientos...

domingo, 6 de febrero de 2011

La Tregua.. Mario Benedetti... Se los recomiendo..

Hoy Domingo se merece un buen libro...

"Si alguna vez me suicido será en domingo. Es el día más desalentador, el más insulso. Quisiera quedarme en la cama hasta tarde, por lo menos hasta las nueve o las diez, pero a las seis y media me despierto solo y ya no puedo pegar los ojos. A veces pienso qué haré cuando toda mi vida sea domingo."  La Tregua, Benedetti

Lo elijo porque me gustó muchísimo.. pero además porque la historia comienza a relatarse en febrero... y esa es una buena manera de empezar un libro.. en simetría con el tiempo.. Para ser precisa empieza el 11 de febrero, así que si quieren pueden esperar hasta esa fecha o directamente llenar este domingo con una tregua...

Les dejo el link donde se encuentra el libro gratis: http://www.librosgratisweb.com/pdf/benedetti-mario/la-tregua.pdf

martes, 18 de enero de 2011

Cuento: "EL EXTRAÑΘ" H.P. Lovecraft


... Les dejo este genial relato de un gran maestro de los cuentos de terror, es uno de mis preferidos... Espero lo disfruten y recomienden sus cuentos favoritos si así lo desean...

          Infeliz es aquel a quien sus recuerdos infantiles sólo traen miedo y tristeza. Desgraciado aquel que vuelve la mirada hacia horas solitarias en bastos y lúgubres recintos de cortinados marrones y alucinantes hileras de antiguos volúmenes, o hacia pavorosas vigilias a la sombra de árboles descomunales y grotescos, cargados de enredaderas, que agitan silenciosamente en las alturas sus ramas retorcidas. Tal es lo que los dioses me destinaron... a mí, el aturdido, el frustrado, el estéril, el arruinado y sin embargo, me siento extrañamente satisfecho y me aferro con desesperación a esos recuerdos marchitos cada vez que mi mente amenza con ir más allá, hacia el otro.